Vida parroquial
Hasta 1540 no tenemos datos sobre San Vicente. Sabemos que antes de esta fecha, Santa MarÃa ostentaba el tÃtulo de iglesia matriz y que esta y la de San Vicente estaban ad invicem unidas, pero que la unión no era en el mimo plano de igualdad. Hay noticias de la vida de la parroquia a partir de 1540 gracias al libro de Mandatos de visita,¹ que ofrece datos sobre la vida religiosa de la ciudad durante los siglos XVI y XVII.
El bautismo se administraba exclusivamente en Santa MarÃa, donde acudÃan, además de los de San Vicente, los de feligreses Pasajes de San Pedro. En 1540, siendo vicario don Domingo de Aguirre, el obispo de Pamplona, don Pedro Pacheco, pasó la visita pastoral y dispuso que se administrara el bautismo en nuestra iglesia.
Los donostiarras bautizados en San Vicente se llamaban koxkeros, por las koxkas o salientes del templo.
Después del bautismo, el siguiente paso importante que se consigue es la circunscripción de San Vicente: la división de parroquianos. La demarcación facilitaba la labor, definiendo la responsabilidad de cada vicario. Don Antonio Manrique, obispo de Pamplona, visitó San Vicente en 1576 y ante la dificultad que le expuso el vicario de poder controlar a los feligreses en lo tocante a la asistencia a misa y recepción de sacramentos y ante el abandono en que se encontraban los enfermos, que no eran visitados porque un vicario lo dejaba por el otro, dispuso que en el término de dos meses, se juntaran los vicarios, clérigos, Justicia y Regimiento de la Villa y se dividieran las dos parroquias por calles y vecindades.
Hay que recordar que la feligresÃa de San Vicente siempre estuvo ligada a los gascones. Inzagaray, en su Historia eclesiástica de San Sebastián,² nos habla de que los habitantes de San Sebastián se dividÃan en dos campos psicológicamente opuestos, los lotsatis y los orgullosos. Dejando a un lado esta clasificación, cierto es que la feligresÃa de Santa MarÃa y San Vicente era diferente.
El 8 de julio de 1580 no se habÃa hecho la división de parroquianos, y don Pedro de la Fuente, en su visita pastoral, mandó bajo pena de suspensión en sus oficios:
Estas divisiones se justificaban por el Concilio de Trento (Ses. 24, De Reformatione, cap. 13), que ordenó hacer desmembraciones en las iglesias parroquiales cuyos distritos estuviesen confundidos.
La división de feligreses no llevó consigo la de los diezmos ni contribuciones que sostenÃan a las iglesias, sino que siguieron de igual forma.
Cómo se sostenÃa la parroquia
Tanto San Vicente como Santa MarÃa recibÃan la misma primicia, pero esta última se reservaba las dos partes, quedando para San Vicente la tercera. TenÃan ambas el derecho al 1% de todas las ganancias de los que comerciaban con sus naves, y este ingreso se repartÃa a medias. Además, San Vicente disfrutaba, por concesión real, de una renta de 12.000 maravedÃs al año. Esto, junto con lo que se recogÃa del cepillo, lo controlaba un administrador, cargo que recaÃa en el alcalde cesante del año anterior.
Otros usos de la parroquia
La parroquia fue con Carlos III parroquia del Regimiento de InfanterÃa de Irlanda.
Con el sitio de 1813, y su correspondiente incendio, las casas de la calle de la Trinidad, que estaban ocupadas por oficiales, y las parroquias de Santa MarÃa y San Vicente, no fueron atacadas por el fuego. En San Vicente se recogió a los heridos. Se salvaron los edificios, pero se perdieron objetos preciosos de ambas parroquias.
Las Juntas Generales de la Provincia se reunieron del 4 al 8 de febrero de 1826 en San Vicente, ya que Santa MarÃa estaba ocupada en otros menesteres.
