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Retablo mayor

El retablo Mayor de San Vicente es de 1586. No tenemos apenas noticias del retablo anterior a él. Se sabe que tenía una efigie de San Vicente y el Sagrario. No gustaba a los feligreses, quienes deseaban otro mayor y más rico.

En 1583 se decidió encargar uno nuevo, que estaría listo tres años más tarde. El autor fue Ambrosio de Bengoechea, quien realizó un magnífico retablo de estilo romanista. Tuvo como colaborador al escultor Joannes de Iriarte, que hizo para el retablo el pedestal de piedra y cuatro frisos, la parte más estimable del retablo.

Está formado por un pedestal de piedra sobre el que se levanta un banco con cinco paneles que ilustran escenas de la Pasión. Sobre él puede contemplarse un friso con la misma temática. Por encima de este, el retablo se configura en sentido vertical en cuatro calles y dos entrecalles, ocupando la central imágenes del Salvador, San Vicente, San Sebastián y la Asunción. En sentido horizontal se estructura en tres cuerpos y ático, rematado por un Calvario.

Son admirables las expresiones de los rostros, el movimiento y escorzos de las figuras y el detalle de los personajes secundarios. El Salvador es posterior. En un principio ocupaba su lugar la linterna, que debía ser un cuerpo giratorio en el que se esculpían diversos misterios, poniendo a la vista de los fieles el que correspondía a la festividad que se celebraba. En la imagen de San Vicente se pueden observar características acentuadas de la influencia de Anchieta, ya que puede relacionarse con otras obras de este escultor. La escultura de San Sebastián está llena de fuerza, y contrasta en sus formas y actitud con la serenidad del Salvador, en el primer cuerpo.

La parte central del ático está ocupada por la Asunción; monumental, grave, serena, en actitud de contraposto. Hay una Asunción muy similar en Tafalla y en el retablo del altar mayor de la catedral de Burgos.

En las calles y entrecalles más estrechas están los apóstoles en una actitud muy propia de Bengoechea, con el brazo derecho doblado sobre el cuerpo, indicando dirección, mientras una mano levanta el manto. Gran profusión de tela y pliegues grandes y redondos; poca manga, lo que permite al artista lucirse, tallando la musculatura.

Los relieves de la Anunciación y de la Adoración de los Pastores presentan figuras finas y delicadas. Los de los cuerpos segundo y tercero refieren escenas de martirio.

En cuanto a la ornamentación, los nichos están encuadrados por columnas clásicas, jónicas en el primer cuerpo y corintias y de orden compuesto en los restantes. Llevan el fuste estriado y su tercio inferior decorado con grutescos. La calle central va limitada por jambas decoradas con sencilla ornamentación renacentista. Los frisos, así como los arquitrabes y frontones de los nichos, se hallan decorados profusamente con motivos renacentistas y cabezas de ángeles.

Todo el conjunto arquitectónico del retablo responde al momento de su construcción, en el que se inicia, aunque tímidamente, el barroco, sin romper, como puede observarse en sus columnas, con el período de transición de mediados de siglo en Guipúzcoa. El retablo fue pintado y estofado por Nicolás y Lorenzo Breville, naturales de Motrico.

Diseño, imágenes y contenido por Laura Calvo García
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