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General

Las características arquitectónicas de San Vicente, en San Sebastián, son las propias del gótico XVI en Guipúzcoa.

Comencemos situándola en la ciudad: se encuentra en las faldas del monte Urgull, a una manzana del mar, junto a la desembocadura del río Urumea.

Comenzada a construir en 1507, a principios del siglo XVI, es de estilo gótico tardío. Sus características principales serían estas:

  • Planta de tres naves -la central de mayor altura-.
  • Crucero alineado con las naves laterales.
  • Ábside ochavado.
  • Bóvedas de crucería sostenidas interiormente por columnas de núcleo circular con columnillas adosadas y exteriormente por poderosos contrafuertes y arbotantes.
  • Sin triforio.

La parte exterior de la iglesia de San Vicente contrasta en cuanto a armonía y uniformidad con la simplicidad y finura del interior. Su plan original no llegó a desarrollarse totalmente, como lo prueba el inconcluso muro de cierre septentrional. De construcción posterior fueron: el pórtico barroco (Domingo Zaldua, 1619), la sacristía (Juan de Umbarambe, 1666) y la escalera del coro (1784).

Este templo es el monumento más antiguo que se conserva de la ciudad, atendiendo a la iniciación de sus obras.

Los apoyos del templo son columnas, todas ellas del mismo tipo; núcleo circular con columnillas adosadas.

En la foto de la derecha podemos observar cómo el crucero no se manifiesta en planta pero sí en alzado.

Los capiteles son sencillas orlas de hojas estilizadas, típicas del gótico decadente. El zócalo de estos apoyos estaba pintado de rojo antes de las obras de la restauración de 1696-70. Asímismo, el zócalo marmóreo que recorre los muros fue raspado para que perdiera el brillo y el color rojizo y quedara mate.

Las crucerías son muy sencillas. La cubierta del presbiterio es estrellada, de 1574-1576, fecha en la que se terminó el ábside, que conforme a la tradición de la región es ochavado y presenta gruesos contrafuertes al exterior.La iglesia dispone de tres accesos. El principal, este, a los pies de la iglesia, y dos laterales.

Entre 1891 y 1892 se reformó la puerta pequeña del norte y se cerró un pequeño espacio que quedaba en la fachada norte en la calle 31 de agosto en contacto con la fuente pública y que antes sirvió de depósito de aguas, convirtiéndolo en almacén de utensilios de la iglesia y se tapió la puerta, que es muy sencilla en cuanto a lo ornamental.

En la parte del poniente refrescaba la atmósfera una fuente con unos sencillos adornos y las letras S.S. de la ciudad. Allí se congregaban los aguadores, los panaderos con sus barriles, las mozas de servicio con sus sullas, para sacar agua del gran caño. Ahí, dicen, que de los barriles de esta gente partió la tamborrada, que el día del Patrón donostiarra, San Sebastián, recorre las calles actualmente.

En la fachada sur se abre la otra puerta, que fue reformada posteriormente.

Frente a la puerta, en la pared de la sacristía, una piedad de Oteiza.

En la fachada, protegida por una verja, se encuentra la antigua pila bautismal, en la que según la tradición fue bautizado el almirante Oquendo. Se colocó donde hoy se encuentra cuando se hicieron las reformas de 1929-1934.

Diseño, imágenes y contenido por Laura Calvo García
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