Hallazgo
Las pinturas de Gaceo se descubrieron en 1967. Ante el deterioro de la cabecera de la iglesia, se decide hacer reparaciones para reforzarla y de paso adaptar la iglesia a las nuevas necesidades debido a los cambios en la liturgia promulgados por el Concilio Vaticano II, en la Constitución Dogmática Sacrosanctum Concilium.
Al año siguiente se hace una prospección de la cabecera y se descubren, tras el retablo barroco y bajo una capa de cal, los primeros restos de pinturas. Este retablo escondÃa la parte central de la pintura del ábside, por lo que esta zona no fue cubierta con cal, mientras que el resto de las pinturas sà que fueron tapadas. Hoy en dÃa, el retablo no se conserva y nos quedan sólo restos, figuras de bulto redondo desperdigadas por la nave.
Para asegurar la estabilidad del retablo, en el siglo XVII se perforaron dos huecos en la bóveda absidial para fijar unas barras de hierro, destrozando para siempre los rostros del Padre Eterno y de Cristo crucificado. También se hicieron cambios en la ventana del muro meridional del presbiterio y se picó la pared inferior. Aquà habÃa más bandas figurativas de las que no queda nada.
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